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martes, 2 de septiembre de 2008

JORGE BORN, GALIMBERTI, EL CORCHO, SUSANA Y EL PADRE GRASSI

http://criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=11038

El cura relacionó el escándalo del 0800 con las denuncias por abuso sexual

Para Grassi todo tiene que ver con todo

En su primer día de declaraciones, el religioso dijo que lo que le pasa hoy es obra de un complot encabezado por Susana Giménez, Corcho Rodríguez y Rodolfo Galimberti. En exclusiva, los puntos fuertes de su t


¿Desesperado?. El cura cargó contra Rodríguez y Galimberti y mezcló todo.

Julio César Grassi salió ayer a la puerta de los Tribunales de Morón y negó enfáticamente haber mencionado a Susana Giménez como cabeza de un complot que derivó en las denuncias por abuso sexual que hizo Telenoche Investiga. Pero fuentes judiciales presentes en la sala confirmaron a Crítica de la Argentina que la nombró por lo menos diez veces, que repasó el escándalo del 0800 que tuvo en 1998 con la diva de los teléfonos y con la empresa Hard Comunication –propiedad de Jorge Rodríguez, Rodolfo Galimberti y Jorge Born– y que concluyó su extenso monólogo con esta frase: “Éste es el origen de todo lo que me pasó a mí”.

Llevaba consigo el libro Galimberti, de Perón a Susana, de Montoneros a la CIA, biografía del ex jefe guerrillero escrita por los periodistas Roberto Caballero y Marcelo Larraquy, y dijo mucho más, pero conviene repasar la historia para desmenuzar la ensalada que hizo el cura en su primer día de testimonio.

En 1998, una abogada llamada Raquel Jaskelson descubrió que en su factura telefónica aparecían llamadas al número 0800 sin que ella las hubiera efectuado. Hizo la denuncia penal y a los pocos días se supo que el número correspondía a una línea abierta para un concurso en el programa de Susana y que los fondos recaudados por cada llamada, en gran porcentaje, debían ser destinados a la fundación Felices los Niños.

La investigación judicial determinó que existía un convenio entre Hard Comunication –que había ideado el concurso–, Telefe y Grassi. El contrato establecía que Felices los Niños recibiría, durante ocho meses, un mínimo de 20 mil pesos y, como saldo final, alrededor del 20 por ciento de lo recaudado por ese juego. Pero como llegó mucha menos plata de la que el cura había calculado, el religioso se quejó (durante un programa emitido el 18 de agosto de 1998, en el que Susana se despachó con la pregunta: “Pero, padre, ¿usted quiere construirse un Sheraton?”.) y el escándalo saltó primero a los medios y luego a la Justicia.

Ayer, durante su testimonial, el cura lo repasó en detalle y dijo que la denuncias por corrupción de menores que lo llevaron al banquillo guardan relación con este conflicto. Tras un extenso preámbulo sobre su vocación sacerdotal, contó que en 1997 le ofrecieron hacer un concurso en el programa de Susana. “Yo no estaba muy de acuerdo –expresó– pero quería ver cuánto quedaba para la fundación”. Agregó que entonces apareció con la propuesta concreta Jorge Rodríguez, pareja de la diva en ese momento, y que no firmó el contrato porque ellos querían darle un monto fijo que para él resultaba poco. Pero que finalmente llegaron a un acuerdo con Hard Comunication y que ese acuerdo no se respetó. Entonces, explicó, todo se puso denso: “Hubo una reunión muy caldeada con Rodríguez, a mí me quedó en la cabeza que tendrían que ser como 500 mil pesos para la fundación y comencé a reclamar”.

Que después supo que estaba Galimberti metido en el negocio, reveló, y que cuando conoció al ex montonero estaba también Jorge Born. “Era raro verlos asociados”, contó.

Grassi recordó el episodio del Sheraton y dijo que ese día, después del programa, Born lo increpó. "Me gritó como si fuera su hijo. Fue un momento muy duro. Y después todo pasó a la Justicia. Le digo al juez que me debían plata y entonces se abrió la investigación como estafa a la fundación. Eso enardeció a Galimberti y a Rodríguez", declaró el cura y narró que, a fines de 1998, Galimberti fue a verlo tres veces: “Me pidió llorando que no los meta presos, que lleguemos a un acuerdo”, dijo y confesó que tuvo miedo porque el ex guerrillero volvió a visitarlo pero con tono más firme.

“En el medio de todas estas cuestiones, surgieron los primeros anónimos contra mí y la fundación. Al principio fueron desestimados por todo el mundo, hasta que aparecieron personas con unas inclinaciones más negativas”, dijo el imputado. “Después, en 1999, sobreseen a Susana y procesan a los demás. Rodríguez me pidió que salga a decir que era una injusticia, pero yo no lo hice”. El cura siguió: “A fines del año 2000, me mandan a decir que salió un libro sobre Galimberti en el que me nombran. Yo no le di importancia, lo llamé a Raúl Portal y él compró el libro y marcó una parte que podría tener que ver con todo esto. A mí esta situación me desbordó. Y por otro lado, Farinello me había advertido que Galimberti se iba a vengar porque le dolía haber perdido el negocio del 0800”.

El acusado se tomó su tiempo para llegar al punto. “El primero de diciembre de 2000 me llama la recepcionista de la fundación refiriendo un llamado de la agencia de noticias DyN que me dice que hay unas denuncias muy graves contra mí en una fiscalía. Los anónimos dicen que maltrataban a los niños en la fundación (...). Al principio nadie las levantó, pero después pasó el resto”.

Grassi usó toda la tarde para contar esta historia. Aunque luego manifestó que la audiencia se demoró por culpa del tribunal, lo concreto es que todo se dilató debido a que los abogados del religioso pidieron que se retiren de la sala dos de los chicos que denunciaron haber sido abusados. Al final de la jornada, se confirmó que habrá veedores en el juicio. Y Grassi dijo: “Si vienen, que lo hagan como público, pero no para presionar”.

“Susana le pagó 700 mil dólares”

Consultado sobre los dichos de Grassi, Gustavo Yankelevich, en nombre de Susana Giménez, dijo a este diario: “El conflicto entre Susana Giménez y el cura se resolvió así: Susana, para terminar en paz, y aun sin estar obligada, puso de su bolsillo un cheque para la Fundación Felices los Niños de 700 mil dólares. Entonces, no se sostiene la idea de que ella pueda estar a la cabeza de un complot para perjudicar al sacerdote. Ese cheque debería figurar en algún registro contable y quiero que quede claro que no fue ni Hard Comunication, ni Jorge Rodríguez, ni Rodolfo Galimberti, ni nadie los que pusieron ese dinero. Esto Susana no lo dijo jamás porque nunca fue su intención publicitarlo, pero queremos decirlo ahora por primera vez para que quede claro cómo fueron las cosas”.

Galimberti y su idea del sacerdote

–¿Ustedes creen que yo, que luché armas en mano contra la pobreza, con la historia que tengo detrás, puedo dedicarme a estafar a los mocosos del padre Grassi? Ésta es una infamia que inventó Clarín. Es parte de la guerra electrónica, señores.

Luego, le dijo a (Jorge) Born: "Ésta va a ser una guerra larga, Jorge".

Y Born respondió: "Ya lo creo, Rodolfo, ya lo creo".

SUSANA, EL CORCHO, JORGE BORN Y GALIMBERTI

http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=10091



ESTOY HECHO UN DEMONIO


"Al complot lo empezaron Susana y Galimberti"


Grassi relacionó el escándalo del 0800 con las denuncias por abuso. Susana Giménez revela que le entregó al cura u$s700 mil. Gonzalo Sánchez.
Por Gonzalo Sánchez
02.09.2008




Es la primera vez que Grassi declara desde que se inició el lunes el juicio que se realiza en el Tribunal Oral Criminal 1 de Morón. (Télam)
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Es la primera vez que Grassi declara desde que se inició el lunes el juicio que se realiza en el Tribunal Oral Criminal 1 de Morón. (Télam)
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Julio César Grassi salió ayer a la puerta de los Tribunales de Morón y negó enfáticamente haber mencionado a Susana Giménez como cabeza de un complot que derivó en las denuncias por abuso sexual que hizo Telenoche Investiga. Pero fuentes judiciales presentes en la sala confirmaron a Crítica de la Argentina que la nombró por lo menos diez veces, que repasó el escándalo del 0800 que tuvo en 1998 con la diva de los teléfonos y con la empresa Hard Comunication –propiedad de Jorge Rodríguez, Rodolfo Galimberti y Jorge Born– y que concluyó su extenso monólogo con esta frase: “Éste es el origen de todo lo que me pasó a mí”. Llevaba consigo el libro Galimberti, de Perón a Susana, de Montoneros a la CIA, biografía del ex jefe guerrillero escrita por los periodistas Roberto Caballero y Marcelo Larraquy, y dijo mucho más, pero conviene repasar la historia para desmenuzar la ensalada que hizo el cura en su primer día de testimonio. En 1998, una abogada llamada Raquel Jaskelson descubrió que en su factura telefónica aparecían llamadas al número 0800 sin que ella las hubiera efectuado. Hizo la denuncia penal y a los pocos días se supo que el número correspondía a una línea abierta para un concurso en el programa de Susana y que los fondos recaudados por cada llamada, en gran porcentaje, debían ser destinados a la fundación Felices los Niños. La investigación judicial determinó que existía un convenio entre Hard Comunication –que había ideado el concurso–, Telefe y Grassi. El contrato establecía que Felices los Niños recibiría, durante ocho meses, un mínimo de 20 mil pesos y, como saldo final, alrededor del 20 por ciento de lo recaudado por ese juego. Pero como llegó mucha menos plata de la que el cura había calculado, el religioso se quejó (durante un programa emitido el 18 de agosto de 1998, en el que Susana se despachó con la pregunta: “Pero, padre, ¿usted quiere construirse un Sheraton?”.) y el escándalo saltó primero a los medios y luego a la Justicia. Ayer, durante su testimonial, el cura lo repasó en detalle y dijo que la denuncias por corrupción de menores que lo llevaron al banquillo guardan relación con este conflicto. Tras un extenso preámbulo sobre su vocación sacerdotal, contó que en 1997 le ofrecieron hacer un concurso en el programa de Susana. “Yo no estaba muy de acuerdo –expresó– pero quería ver cuánto quedaba para la fundación”. Agregó que entonces apareció con la propuesta concreta Jorge Rodríguez, pareja de la diva en ese momento, y que no firmó el contrato porque ellos querían darle un monto fijo que para él resultaba poco. Pero que finalmente llegaron a un acuerdo con Hard Comunication y que ese acuerdo no se respetó. Entonces, explicó, todo se puso denso: “Hubo una reunión muy caldeada con Rodríguez, a mí me quedó en la cabeza que tendrían que ser como 500 mil pesos para la fundación y comencé a reclamar”. Que después supo que estaba Galimberti metido en el negocio, reveló, y que cuando conoció al ex montonero estaba también Jorge Born. “Era raro verlos asociados”, contó. Grassi recordó el episodio del Sheraton y dijo que ese día, después del programa, Born lo increpó. "Me gritó como si fuera su hijo. Fue un momento muy duro. Y después todo pasó a la Justicia. Le digo al juez que me debían plata y entonces se abrió la investigación como estafa a la fundación. Eso enardeció a Galimberti y a Rodríguez", declaró el cura y narró que, a fines de 1998, Galimberti fue a verlo tres veces: “Me pidió llorando que no los meta presos,que lleguemos a un acuerdo”, dijo y confesó que tuvo miedo porque el ex guerrillero volvió a visitarlo pero con tono más firme. “En el medio de todas estas cuestiones, surgieron los primeros anónimos contra mí y la fundación. Al principio fueron desestimados por todo el mundo, hasta que aparecieron personas con unas inclinaciones más negativas”, dijo el imputado. “Después, en 1999, sobreseen a Susana y procesan a los demás. Rodríguez me pidió que salga a decir que era una injusticia, pero yo no lo hice”. El cura siguió: “A fines del año 2000, me mandan a decir que salió un libro sobre Galimberti en el que me nombran. Yo no le di importancia, lo llamé a Raúl Portal y él compró el libro y marcó una parte que podría tener que ver con todo esto. A mí esta situación me desbordó. Y por otro lado, Farinello me había advertido que Galimberti se iba a vengar porque le dolía haber perdido el negocio del 0800”. El acusado se tomó su tiempo para llegar al punto. “El primero de diciembre de 2000 me llama la recepcionista de la fundación refiriendo un llamado de la agencia de noticias DyN que me dice que hay unas denuncias muy graves contra mí en una fiscalía. Los anónimos dicen que maltrataban a los niños en la fundación (...). Al principio nadie las levantó, pero después pasó el resto”. Grassi usó toda la tarde para contar esta historia. Aunque luego manifestó que la audiencia se demoró por culpa del tribunal, lo concreto es que todo se dilató debido a que los abogados del religioso pidieron que se retiren de la sala dos de los chicos que denunciaron haber sido abusados. Al final de la jornada, se confirmó que habrá veedores en el juicio. Y Grassi dijo: “Si vienen, que lo hagan como público, pero no para presionar”.

domingo, 14 de mayo de 2006

EXXEL, NAVARRO, GALIMBERTI, Y LA CIA

http://www.clarin.com/suplementos/zona/2006/05/14/z-03415.htm




SERVICIOS PRIVADOS DE INTELIGENCIA


Espionaje vipEl retorno de los agentes de la CIA y el Mossad a la Argentina


Tras la crisis del 2001, vuelven al país las agencias privadas de Inteligencia.

Las dirigen espías de EE.UU. e Israel ya retirados. Investigan fraudes y protegen a empresarios de secuestros y micrófonos indiscretos. ¿También hacen espionaje industrial? Cuánto cobran y cómo trabajan.

Gerardo Young

gyoung@clarin.comFrank Holder, Hen Harel, Ross Newland, David Manners, Ariel Seipfetz y más. Son nombres que poco o nada dicen a los argentinos. Se entiende, porque todos ellos trabajaron en nuestro país como agentes secretos de los servicios de inteligencia de Estados Unidos o Israel. Ahora se dedican a un negocio casi tan sigiloso como sus viejas misiones oficiales: el de las agencias de seguridad e inteligencia VIP, un mercado exclusivo para ricos y poderosos.Empresarios o multimillonarios, embajadas, empresas de alta tecnología o mercados sensibles como los aeropuertos, los bancos o los servicios de comunicaciones, conforman las carteras de clientes habituales de estas agencias internacionales, cuyo mercado parecía haberse desintegrado junto a la crisis del 2001 y ahora retorna con toda la fuerza. Según dicen en las propias agencias, la facturación total de este negocio tan particular ronda hoy los 25 millones de dólares anuales. Compiten por esa torta dos agencias de origen estadounidense (Kroll y Holder), más una de origen israelí (SIA) y una cuarta que está por entrar al mercado y que reúne al empresario uruguayo Juan Navarro con un ex delegado de la CIA en Buenos Aires (Ver Navarro...)."Nuestra experiencia no parte de hipótesis de conflicto, sino de conflictos reales", grafica Ariel Seifetz, director de Inteligencia de la agencia SIA, integrada por ex agentes del Mossad y otros organismos de Inteligencia y seguridad de Israel. Esa experiencia de hombres criados en conflictos bélicos de primer mundo, es lo que venden estas agencias para diferenciarse de las empresas de seguridad domésticas. Y se traduce en los trabajos que hacen: custodias personales para millonarios; investigaciones sensibles sobre inversiones; auditorías de seguridad; controles de hackers; rastreos de lavado de dinero; detección de micrófonos ocultos; y también, aunque no lo admitan, espionaje industrial y político. Se presentan como "Agencias o consultoras" de seguridad e investigaciones, pero estas empresas están pensadas y estructuradas como los servicios de espionaje: compran informantes; se filtran en bancos de datos oficiales y privados; roban la basura de sus objetivos para revisar sus papeles más íntimos; hacen seguimientos personales y también, en algún caso, interfieren teléfonos o colocan cámaras ocultas. "Las capacidades existen y están disponibles. Que se haga o no, depende de lo que pida el cliente y del límite que pongamos nosotros", admite el directivo de una de las agencias.Entre los servicios que reconocen en público, ofrecen estudios de mercado para empresas extranjeras y asesoramiento a empresas locales para ingresar en negocios desconocidos. También ayudan a los empresarios a saber si tienen empleados desleales, qué está pasando en el Congreso con leyes que pueden afectar sus negocios o a anticiparse a licitaciones públicas y futuras medidas de gobierno que puedan perjudicarlos. Con mayor sigilo, también hacen investigaciones sobre empresas rivales, para lo que acceden a sus balances y, en algún caso, hasta se meten en sus sistemas informáticos.Las auditorías son otra pata importante del negocio. En la última elección legislativa, de octubre del año pasado, uno de los principales candidatos contrató a una de las agencias para que controlara a todos los que iban a tener contacto con los fondos de la campaña. Ni el candidato pudo saber en qué consistía ese trabajo, pero incluyó la intervención de correos electrónicos y hasta la colocación de un falso militante entre los auténticos, para poder controlarlos de cerca.Los valores del mercado son elevados porque sus clientes tienen cómo pagarlo y también mucho para perder. Para custodiar a un empresario top y a su familia, pueden llegar a cobrar un millón de dólares al año, si incluye la vigilancia de sus propiedades y planes de contingencia ante secuestros extorsivos u otras situaciones de riesgo. Esa es una de las especialidades de SIA, la agencia israelí, cuyo director, Hen Harel, fue jefe de seguridad de las embajadas de Israel en Brasil y en Rusia.Un clásico de estos últimos años son las auditorías de los servicios de seguridad en empresas y en countries. Para esto, las agencias cobran no menos de 1.000 dólares por día de trabajo. Pero no es sólo cuestión de ir y criticar a los pobres vigiladores que pasan horas en la entrada de los barrios más top. Una de las agencias citadas en este informe, se mete sin permiso en los countries que la contratan, saca fotos de las casas desde el jardín y a las mujeres tomando sol al lado de la pileta. "La mejor manera de comprobar un sistema de seguridad es vulnerarlo", se justifican. Ninguna empresa admite que coloca micrófonos o cámaras ocultas, salvo para espionajes de fraudes dentro de las empresas que los contratan. Pero todas, eso sí, se dedican a quitarlos. Un servicio, que cuesta unos 5 mil dólares por mes, consiste en limpiar de aparatos espías las salas de directorio de las grandes compañías. Pero hay una lógica contra la que no pueden las desmentidas: si encuentran micrófonos, es porque alguien los puso antes. ¿Quiénes? Hay ejemplos. La firma Kroll, hoy en día la mayor agencia de detectives del planeta, en el 2004 fue denunciada en Brasil porque se detectó que había pinchado teléfonos y seguido de cerca a dos de los principales ministros del presidente Lula Da Silva. El jefe de investigaciones de Kroll argentina, Matías Nahon, aseguró a Clarín que ese incidente "marcó un quiebre en la historia de Kroll" y que por eso "ya no se hace nada vinculado a la política".Frank Holder, ex hombre de la CIA en Buenos Aires, fue el precursor de este negocio en el país desde Kroll y este año abrió su propia agencia, Holder International. En el 2001, fue denunciado por el diputado mendocino Gustavo Gutiérrez, ya que Kroll lo había investigado por un supuesto desmanejo con subsidios provinciales. Para él, son apenas gajes del oficio.Los espionajes no se admiten pero los hay a montones. ¿Y qué hace el Estado? Todas las agencias consultadas por Clarín coincidieron en que no hay controles serios. "Se nos controla a través de la AFIP, como a cualquier empresa, y como empresa de seguridad se nos exigen controles sobre el personal de seguridad. Pero sobre las áreas de consultoría o investigaciones no hay requerimientos", reconoce Holder y coincide Nahon, de Kroll. En ambos casos, aseguran que a ellos les convendría un mayor control, ya que en el mercado existen muchas microempresas dedicadas al espionaje, menos famosas y, quizá por eso, más impunes.Tanto Kroll, como Holder International como SIA, tienen en común que están formadas por capitales extranjeros, que tienen sedes en distintas partes del mundo y que sus padrinos son, siempre, ex espías nostálgicos de la Guerra Fría. Kroll fue hija de ex agentes de la CIA desocupados después de la caída del muro de Berlín. SIA es invento de ex agentes del Mossad y Holder emula esas historias con la suya propia. A estas empresas se les sumará en breve una cuarta, Dilligence, que compró recientemente el empresario uruguayo Juan Navarro y que administra Ross Newland, un "gringo" que fue delegado de la CIA en Buenos Aires.¿Por qué llegan estas empresas a la Argentina? Según Hen Harel, director de la israelí SIA, "en todos los países industrializados hay al menos dos o tres agencias de este tipo. La pregunta sería, ¿por qué no en Argentina?". Holder también ve razones de oportunidad: "Hay más liquidez en Argentina, más inversión interna y externa, y muchas empresas cambiadas y cambiándose de manos. Es un lindo mercado".Kroll se estableció en 1996 y desde entonces se quedó, gracias a que tiene mayor respaldo internacional. Según Nahon, durante la crisis sobrevivieron trabajando para afuera. "Fue un buen negocio porque los costos nuestros eran en pesos. A partir del 2003, ya se empezó a reactivar fuerte el mercado interno".La crisis había desplazado a al menos dos agencias de estas características. Una era Universal Control, propiedad de ex agentes de la CIA en sociedad con Rodolfo Galimberti, ahora dedicada a los negocios de software. La otra era Smith Brandon, de ex directivos del FBI, que no soportó el desmadre económico. Pero aquí están, otra vez. Con sus informantes a sueldo, sus equipos de espionaje y de contraespionaje, sus historias repletas de misterio, listos para seguir acumulando aventuras de esas que no se atreven a contar.

EXXEL, NAVARRO, GALIMBERTI Y LA CIA

http://www.clarin.com/suplementos/zona/2006/05/14/z-03502.htm


SERVICIOS PRIVADOS DE INTELIGENCIA

Navarro invierte con socios de la CIA

Uno es empresario uruguayo; el otro fue jefe de la estación de la CIA en Argentina. Juntos montaron en Estados Unidos una agencia de seguridad e investigaciones, Dilligence, que ahora intentan instalar en la Argentina para competir en el mercado de las agencias de Inteligencia privada.La sociedad entre Juan Navarro, presidente del fondo de Inversión Exxel Group, y el ex CIA Ross Newland nació como un sueño hace casi diez años, cuando los presentó un amigo que tenían en común: el ex montonero Rodolfo Galimberti, fallecido en febrero del 2002.Desde aquellos años, para nadie cercano a la Embajada de Estados Unidos era ajena la amistad que cultivaron Navarro y Newland. Lo que nadie sospechaba era que juntos iban a relanzar la firma Dilligence, una empresa que Navarro compró en 16 millones de dólares. Dilligence opera en Estados Unidos como agencia de investigaciones y distribuidora de chalecos antibalas y blindados para autos. Pero 20 días atrás, Newland llegó a la Argentina para buscar clientes, con la intención de instalarse en Buenos Aires. "A Ross le gusta Buenos Aires. Es hincha de Boca, ama el asado. Se argentinizó", explicó un viejo conocido suyo. En el Exxel, consultados por Clarín, prefirieron no hacer comentarios.Newland fue el jefe de la base de la CIA en Argentina durante buena parte del gobierno menemista y parte del de la Alianza. Su salida fue de la peor forma: como derivación de una interna dentro de la SIDE, su foto salió publicada en la tapa del diario Página/12. La pérdida de invisibilidad, esencial para un espía, lo obligó a volver a Estados Unidos para terminar su carrera detrás de un escritorio. En su retorno a la acción, Newland no está solo. Sumó a David Manners, su mejor amigo y también un viejo conocido de Navarro y Galimberti. Manners, que fue jefe de operaciones de la CIA en Oriente Medio, en el año 2000 era presidente de Universal Control, la agencia de investigaciones que en ese momento administraba en la Argentina Galimberti. Universal Control ya no se dedica a la inteligencia, pero Manners está de vuelta. Con su amigo Ross, la billetera de Navarro y el padrinazgo, etéreo, de aquel montonero que se hizo menemista.

miércoles, 1 de agosto de 2001

YABRAN, EXXEL, GALIMBERTI, CARLOS AVILA, AEROVIP, BUNGE & BORN

http://www.pagina12.com.ar/2001/01-08/01-08-19/pag03.htm


CARRIO LE APUNTA AL TITULAR DEL EXXEL GROUP Y A SUS VINCULOS CON YABRAN Y GAITH PHARAON

“Hay que investigar quién está detrás de Navarro”


El elemento bajo sospecha de la diputada que denunció el lavado de dinero es la extraña compra de las ex empresas de Yabrán por el Exxel. “Vamos a demostrar que fue una autocompra, que pertenecen a una misma organización”, aseguró. El punto de contacto podría ser la ignota firma Valle Alto.
Por Raúl Dellatorre
“Hay que investigar bien quién está realmente atrás de Navarro (...). Vamos a demostrar que lo de Ocasa fue una autocompra.” Las frases le pertenecen a la diputada Elisa Carrió, que conmovió al espectro político y empresario con sus acusaciones sobre lavado de dinero y evasión a través de “dinero oculto”. La persona a la que alude es Juan Navarro, titular del Exxel Group, administrador de fondos de inversión que creció en forma espectacular durante la década del 90 mediante la incorporación de empresas de diferentes ramos, y cuya declinación coincidió con el abandono del poder por el menemismo. La empresa mencionada, Ocasa, es una de las adquiridas por el Exxel, pero con una particularidad: integraba, junto a Oca, Edcadassa, Intercargo y otras, una cadena de firmas pertenecientes a Alfredo Yabrán, y todas pasaron a manos del Exxel. “Me da la impresión de que Navarro es el instrumento, o por lo menos fue utilizado, para la autocompra de las empresas de Yabrán por la misma organización”, afirmó ayer Elisa Carrió a Página/12, ampliando sus anteriores dichos. ¿Cuál es la vinculación entre Navarro y Yabrán? “Mi línea de investigación es ahora ver si lo de Ocasa fue una autocompra, y pasa por la firma Valle Alto, sigue con Latin American Fund Capital y de esta última a Casirier, atribuida a Kashogi”.¿Por qué cree Carrió que la transferencia de Ocasa fue una autocompra? En el informe que presentó en la Cámara de Diputados, señala que los autopréstamos (llamados operaciones “back to back”) fueron una herramienta de evasión del impuesto a las ganancias que, desde comienzos de 1998, el gobierno venía investigando. “La descripción que hacía el equipo económico de Roque Fernández sobre las estrategias de algunas empresas que evadían el pago de Ganancias reflejaba, en gran medida, los procedimientos que utilizaba el Exxel Group en sus operaciones de compras”, apunta. Por otro lado, diversas líneas de investigación que se abren a partir de la documentación sobre operaciones en la banca offshore (las famosas “cajas”) darían cuenta de ciertas vinculaciones entre el Exxel y empresas de origen árabe de las que, a su vez, Yabrán no habría sido ajeno. “Es una misma organización”, aventura la diputada. –¿Qué elementos hay para vincular a Juan Navarro con sectores o maniobras sospechosas?–Todavía lo tengo que chequear, lo digo bajo inmunidad, pero hay una empresa, Valle Alto, que figura en las cajas por movimientos de fondos en la banca offshore, con la que existe cierta vinculación y es la punta de una nueva investigación. Cuando yo pido la composición de esta empresa a un banco de datos internacional, me da que está conformada por el Exxel Group y por Latin American Fund Capital. En otra investigación, buscando vinculaciones con el caso AMIA, pedí antecedentes de Casirier, una empresa vinculada a Kashogi. Cuando pregunto, me dicen que Casirier es Latin American Fund. Con lo cual mi línea de investigación es ver ahora si todo esto se integra en una sola organización, y si la transferencia de Ocasa al Exxel no fue una operación de autocompra dentro de la misma organización. –¿De qué manera puede llegar a determinarse si lo de Ocasa fue una autocompra?–Acá lo que hay que investigar es Latin American Fund, porque es la que me puede explicar la autocompra de Ocasa y por qué (Héctor) Colella sigue (como ejecutivo de Oca pese a la venta de la empresa). A mí me da la impresión de que Juan Navarro –y lo repito, lo digo bajo inmunidad– es el instrumento o al menos fue utilizado para la autocompra de las empresas de Yabrán por vía de la misma organización. –¿Cuál es esta organización?–Kashogi es Monzer Al Kassar. Gaith Pharaon lavaba (dinero) para ellos. Yabrán (Alfredo) era un tipo de esta organización, pero un empleado, no el dueño de las empresas. Todo se vincula, es una gran organización del MedioOriente que viene ya de antes. Fíjese que lo de (Rodolfo) Clutterbuck es muy parecido a lo de Yabrán. –¿En qué se vinculan una desaparición y otra?–Porque el que trae a Gaith Pharaon a la Argentina es Clutterbuck, que fue vicepresidente del Banco Central entre julio y septiembre de 1982, cuando Domingo Cavallo era el presidente, y Aldo Ducler, hoy vinculado a las operaciones de lavado de Mercado Abierto y el Cartel de Juárez, era secretario de Hacienda. Cuando se arma todo el despelote (sic) del lavado de dinero, Clutterbuck desaparece, pero incluso posteriormente sigue muy ligado a todo el expediente que se abre (por operaciones de lavado) por el BCCI (el banco de Pharaon). Así que Clutterbuck fue el primer desaparecido de la organización. Yabrán fue el segundo. –Fuera de la compra de las empresas que se le atribuían a Yabrán por el Exxel (Ocasa, Oca, Intercargo, Interbaires, Skycab, etc), ¿existe algún otro elemento que señale una vinculación previa de Navarro con esta supuesta organización?–Hay una punta muy importante, que es la relación de Juncadella con Navarro. El fue la persona del Citibank en el primer directorio del Citibank Capital Investors (lo que después sería el CEI), en el que también está Carlos Sergi, que aparece como traficante de armas en (la guerra de) Malvinas, y Juncadella (Roberto, hermano de Amadeo, el titular de la firma hasta su venta). Y la vinculación con Juncadella venía por Navarro. Juncadella había sido la firma a la que Alfredo Yabrán le compró, en 1976, camiones usados para formar Ocasa. El CCI, con Navarro como presidente, le compró a Juncadella el 48 por ciento de la firma, que años después éste recompró. Carlos Sergi era un empresario rosarino amigo de Carlos Menem. Y según surge de las agendas de Lourdes Di Natale, Sergi tuvo una enorme vinculación con Emir Yoma (Lourdes era su secretaria, Emir está actualmente detenido en la causa por contrabando de armas).

Apoyo de Farinello
El padre Luis Farinello, candidato a senador nacional por la provincia de Buenos Aires, dijo ayer que “hay que apoyar” el trabajo que realiza la diputada Elisa Carrió en la investigación por lavado de dinero y dijo que le parece “formidable” la valentía, aventurando para el futuro una alianza con otros sectores. “Es importante lo que está haciendo Lilita, me parece formidable y hay que apoyarla”, dijo el sacerdote al asegurar que es necesario “saber la verdad de lo que pasó. Los responsables tienen que estar presos y devolver lo que han robado”, en referencia a los imputados por el trabajo de Carrió. El padre, quien piensa hacer de la lucha contra la corrupción uno de los ejes de su campaña en el Polo Social, afirmó que “un corrupto es un asesino. Esa plata que han robado le corresponde a los pobres y me molesta que hayan jurado sobre la Biblia”, en una clara embestida contra la clase política. Farinello se encuentra en el Chaco apoyando a los candidatos locales del Polo Social, que en esta provincia se conformó con dirigentes de la Democracia Cristiana y Movimiento de Bases.

Las metamorfosis del pan de molde
El informe a la comisión investigadora del lavado de dinero y ocultamiento de dinero de Elisa Carrió, Graciela Ocaña, Gustavo Gutiérrez y José Vitar describe en los siguientes términos la operatoria del Exxel Group:“Cuando el Grupo Exxel se dispone a comprar una empresa, se asegura fundamentalmente dos cosas: conseguir que inversionistas del exterior aporten capital y que algún banco le adelante una parte del precio de compra en forma de un crédito de corto plazo, llamado crédito puente. Una vez reunido el dinero, tanto en forma de capital como de deuda, realizan la oferta de compra y concretan la adquisición (...).”“Una vez con la compañía en su poder, el Exxel emite bonos (de deuda) a nombre de la empresa por una cantidad sustancial, que la súper endeuda, e hipoteca todos sus bienes como garantía del pago del bono. Con el dinero obtenido de la emisión de estos bonos a largo plazo, el Exxel cancela el crédito puente que le adelanta un banco para la compra.”“Mediante el flujo de fondos de la empresa adquirida, se pagan no sólo los intereses del bono, sino también las comisiones y honorarios del banco que organiza la emisión. En síntesis, compran una empresa, en gran parte, con el propio dinero de ella (...).” “Eso es lo que ocurrió con Fargo, empresa líder en la fabricación y venta de pan de molde, por la cual Exxel pagó en octubre de 1997 más de 220 millones de dólares por el 84,3 por ciento del capital. Su deuda financiera era de menos de 12 millones de dólares. Su pasivo total era de 34,5 millones de dólares, contra activos por 74 millones. Al 30 de septiembre de 1998, casi un año después que la adquiriera el Exxel, el pasivo subió a 145 millones de dólares, producto de un endeudamiento adicional de 120 millones (...).”“El bono de Fargo no ofrecía garantías reales, debido a que el monto de la emisión superaba ampliamente el valor de sus activos hipotecables. Por eso, la tasa del 13,25 por ciento apuntaba a seducir a inversionistas de riesgo. El 5 por ciento fue adquirido por AFJP argentinas (...)”.“Los activos, que eran de 74 millones de dólares antes de ser comprada por Exxel, subieron a 256 millones un año después. Esa magia contable se justificó con la súbita aparición de 168 millones de dólares de activos intangibles, que eran el propio valor llave de Fargo. La práctica que ejercita el Exxel de inflar activos para justificar pasivos se repite en casi todas las empresas que adquiere.”

EL AUGE Y EL DERRUMBE, AL COMPAS DEL MENEMISMOEn el Exxel no todo es grupo
Por Claudio Scaletta
No aceptó responder a las consultas ni hacer aclaraciones con respecto a las denuncias de Elisa Carrió. Pese a la insistencia de Página/12, la cúpula del Exxel optó por el silencio. Fundado en 1991, el Exxel Group, el fondo de inversión que conduce Juan Navarro, acumuló más de 60 empresas. Entre las que todavía conserva se encuentran Musimundo, Havanna, Fargo, Freddo, IBG, Interbaires, Blaistein, Bodegas López y Oca, esta última adquirida (junto a la ya transferida Edcadassa) al fallecido empresario Alfredo Yabrán. Cuando aún conservaba la cadena de supermercados Norte-Tía, hoy propiedad de la francesa Carrefour, el grupo llegó a facturar cerca de 3800 millones de dólares anuales y a ocupar más de 20.000 personas.Estos resultados, obtenidos en menos de una década dedicada a la compraventa de empresas, llevaron al Exxel a convertirse en el tercer grupo nacional, detrás de Pérez Companc y Techint. Pero a diferencia de los primeros de la lista, que con matices tienen un mayor grado de vinculación productiva con el mercado externo, las firmas del grupo de Juan Navarro fueron afectadas fuertemente por la contracción de la economía local, que ya lleva más de 3 años. Sin embargo, no faltan quienes encuentran en la mala performance de estas empresas otrora muy rentables -Musimundo, Havanna y Freddo son los casos paradigmáticos– la consecuencia necesaria de una estrategia de expansión basada en el endeudamiento de las propias firmas, dinámica a la que se habría sumado una gestión ineficiente.Así, en los primeros meses de 2001, la nueva realidad del grupo impulsó una fuerte reestructuración. El 50 por ciento de los ejecutivos altos y medios (alrededor de 100 profesionales) fueron despedidos y la administración se concentró en tres áreas de negocios: comercial, alimentaria y de servicios. La expulsión de la mayor parte de la gerencia media consiguió una reducción de costos operativos de más de 50 millones de pesos anuales. El Exxel pasó de adquirir nuevas empresas a un intento desesperado por conservar las que ya tenía. Durante el 2000, debido a las restricciones impuestas por la Secretaría de Defensa de la Competencia, Juan Navarro debió renunciar a cumplir el sueño de Alfredo Yabrán: la fusión de Oca con el Correo Argentino. A este revés se sumaron los magros resultados generados por las empresas del grupo, los que incidieron negativamente en la obtención de nuevos recursos. El Exxel todavía no pudo completar el fondo de 1000 millones lanzado el año pasado. Incluso la venta de empresas perdió la dinámica de otros tiempos. Luego de haberse desprendido de Norte y de Edcadassa, que pasó a manos de Eduardo Eurnekian, Navarro intenta infructuosamente, desde hace más de un año, transferir Mastercard a un grupo de bancos.Así como la estrella de Carlos Menem acompañó el crecimiento acelerado del grupo, que se convirtió en un fuerte intermediario de inversión extranjera, el fin de la era menemista parece coincidir con el ocaso del ímpetu expansivo del Exxel. Pero al margen de la voluntad, el freno de una historia de compras financiada con deudas, fusiones, autopréstamos y deducciones impositivas, señala también el contraste entre las diferentes capacidades que se necesitan para llevar adelante ingenierías financieras de aquellas requeridas para impulsar el desarrollo de empresas productivas. Tal vez sean estas últimas las que Juan Navarro no aprendió en su experiencia en el Citibank durante los años 80.

El misterio de Galimberti
En los últimos tiempos se dio un curioso cruce entre Exxel Group, el grupo económico que más creció durante el menemismo, y varios protagonistas centrales de esa época. El gran pase del año 2000 en materia de seguridad fue que el Exxel le quitó la custodia de todos sus negocios a la multinacional Kroll y, supuestamente, se la dio a otra empresa norteamericana, Universal Control. Sin embargo, más allá de la apariencia, Universal Control resultó más argentina que el dulce de leche: detrás estaban, entre otros, el ex montonero Rodolfo Galimberti –íntimamente relacionado con la Side menemista–, el marido de Susana Jiménez, Jorge “Corcho” Rodríguez, y Oscar Salvi, casualmente actual defensor de Carlos Menem. Se argumentó entonces que los argentinos habían dejado Universal para dar paso a los gringos, pero lo cierto es que Galimberti sigue instalado como gran jefe en el bunker de la empresa en Panamericana y San Martín. También resulta llamativa la presencia de Raúl Delgado, ex secretario de Comunicación del gobierno de Carlos Menem, en el equipo de comunicación del Exxel Group. Lo de Delgado es curioso: no sólo realizó tareas de comunicación para el Exxel, sino también lo hizo para el banquero preferido del ex presidente, Raúl Moneta, y hoy revista como coordinador y supervisor en América TV, propiedad de un hombre que hizo fortuna con Menem, Carlos Avila. En América está a punto de desembarcar Mauro Viale, periodista predilecto del inquilino de Don Torcuato. En principio, el pase de la seguridad del Exxel –depósitos de Ezeiza, los free shops, Musimundo, heladerías Freddo y OCA– se mantuvo casi en secreto. Después se intentó instalar la idea de que el pase era entre dos empresas norteamericanas y la supuesta razón era que la custodia brindada por Kroll, encabezada por el ex de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Frank Holder, tenía graves fallas y se le adjudicaría el inmenso negocio de la seguridad del grupo a otra empresa norteamericana, Universal Control, llena de ex espías de la CIA que garantizarían ahora sí la seguridad. La realidad era muy otra: el principal accionista de Universal era Galimberti, que tenía 46.200 acciones del total de 70.000 de la empresa. Sus compañeros accionistas eran “Corchito” Rodríguez, dos empresarios y hermanos, Norberto y Davi Seri y el actual defensor de Menem, Oscar Salvi. Falta un nombre no menos llamativo: Armando Franchi, funcionario de máximo nivel de la Secretaría de Seguridad, cuando era titular otro menemista, Miguel Angel Toma. La empresa fue fundada el 28 de junio de 1999, tal cual se consigna en el libro Galimberti, de Marcello Larraquy y Roberto Caballero. Recién un año más tarde, el 20 de junio de 2000 hubo un traspaso de un modesto 10 por ciento de la empresa a David Manners y en ese momento se firmó el contrato con el Exxel. Después hubo más transferencias a norteamericanos y entre los accionistas quedó borrado el nombre de Galimberti. En la vida real no ocurrió lo mismo, Universal -que no es filial de ninguna empresa norteamericana ni existe en ningún otro lado– sigue teniendo a Galimberti como ejecutivo top, con poder, oficina y lugar para estacionar su inmensa camioneta. En un principio, el Exxel trató de explicar la entrega de su seguridad a Universal con un argumento notable: “la embajada de Estados Unidos nos dijo que contratemos con Universal. Nosotros, que nos quedamos con las cosas de Alfredo Yabrán, necesitábamos un visto bueno del gobierno norteamericano. Lo fundamental no es el hombre de uniforme que custodia un depósito en Ezeiza sino todo el trabajo de inteligencia, que no nos metan droga o contrabando”, explicó un vocero del Exxel. Lo extraño resultó que dejaban a una empresa de Estados Unidos para aliarse con la de Galimberti.En forma paralela funcionó la figura de Raúl Delgado, quien en la época final del gobierno de Carlos Menem fue casi el hombre de mayor confianza del ex presidente. En varios momentos hasta se lo mencionó con posibilidades de acceder a la Jefatura de Gabinete. De su despacho como secretario de Estado, Delgado llegó sin escalas a realizar trabajos de comunicación para el Exxel Group y Raúl Moneta, en momentos en que el banquero menemista ya no andaba exhibiendo sus caballos sino que se escondía de la justicia. Sin embargo, Delgado tampoco dejó de estar a cargo de la comunicación del propio Menem, con quien siguió manteniendo la relación de jefe-subordinado que tenía en la Casa Rosada. El último desembarco de Delgado no es menos sorprendente: entre sus múltiples actividades acumuló la de coordinador de noticias o supervisor de todos los programas de actualidad de América TV, hoy en manos de Carlos Avila. El Negro, como le dicen a Avila es a su vez socio de Ambito Financiero –tiene el 30 por ciento con opción de compra del resto–, el diario que defiende a Menem a ultranza. En América revistan algunas de las figuras más caras al riojano, como Gerardo Sofovich y Daniel Hadad, pero desde que llegó Delgado al cargo recién ahora se va a producir una incorporación de nota: volverá a la TV, todos los días al mediodía, Mauro Viale, uno de los periodistas más claramente alineados con Menem. Mauro debuta el 27, pero mientras tanto aparece en Radio Colonia, una de las dos radios a las que el ex mandatario le concedió una entrevista desde su prisión de Don Torcuato. La otra, es la 10, de Daniel Hadad.

lunes, 20 de julio de 1998

JORGE BORN, EL EMPRESARIO PODEROSO QUE SE ASOCIO A SU SECUESTRADOR

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=107552

Un personaje en la noticia


Born, el empresario poderoso que se asoció a su secuestrador

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Publicado en edición impresa



Además de portar un apellido mítico en la economía argentina, Jorge Born, ahora reaparecido ante la consideración del gran público merced a su vinculación con los vericuetos de los sorteos benéficos prohijados por Susana Giménez, tiene el destino manifiesto de atraer la atención cada tanto.



Como en esta oportunidad el asunto está bastante privado de dramatismo, cabe creer que, en efecto, las cosas han cambiado para todos en la Argentina y también para este empresario de 63 años.



Pero al igual que en otras ocasiones, el tema central es el dinero, los modos en que se lo puede administrar, acrecentar, compartir o no: según se ve, el sino empresarial no lo abandona nunca.



Bunge y Born -firma clásica si las hay y no menos clásica entente cordiale entre ambas importantes familias y la de Hirsch- remonta su existencia a 1884; mucha agua ha corrido desde entonces e incontables son las actividades, negocios e inversiones que realizó en nuestro país y en el extranjero.



Admirada, temida, envidiada, la empresa era un símbolo de la Argentina de las vacas gordas y quizá de algunas de sus fallas.



Secuestro familiar

Pero el 19 de septiembre de 1974, el símbolo se tornó realidad enconada: un grupo montonero cercó un auto en Olivos y mató a dos de sus ocupantes; los otros dos fueron secuestrados. Se trataba de Jorge Born y de su hermano, Juan; aquél director y éste gerente de la empresa, e hijos de quien entonces era su presidente.



Tras un silencio que se prolongó por nueve meses, en los diarios apareció una solicitada en la que la Fundación Bunge y Born daba cuenta de la entrega "a diversos sectores populares, en todo el territorio del país, de mercaderías por un monto de 36.000.000 de pesos".



Por último, el 20 de junio de 1975, se supo que Jorge había sido liberado, en tanto que su hermano estaba ya libre desde hacía un par de meses.



Esta historia dolorosa tuvo su continuación en los juicios a las cúpulas de las organizaciones subversivas que durante la presidencia de Alfonsín enfrentaron Mario Eduardo Firmenich y varios de sus complices.



Se conoció, por ejemplo, la suma pagada por el rescate de los hermanos Born: 60 millones de pesos, cifra imposible de traducir a valores actuales, pero sin duda muy considerable, al punto de haberse afirmado, en aquellos días, que era "el botín más grande nunca obtenido mediante un delito de ese tipo".



Jorge Born vivió luego unos años en Brasil y fue más tarde presidente de la famosa compañía; como tal, tenía natural proximidad con gente del Gobierno y también con los variados postulantes a ocuparlo que recaudaban aportes financieros para sus campañas electorales. Pero un día se descubrió que esa cercanía, con respecto a uno de esos postulantes, había sido mucho mayor de lo imaginado: al día siguiente de que un riojano concretara en las urnas su aspiración a hacerse cargo de la presidencia, al lado suyo estaba el empresario.



El "plan BB"

De buenas a primeras, Menem resultó ser un acérrimo liberal cuya desconfianza hacia todo tipo de estatismo lo impulsaba a confiar el manejo de las cuentas a un hombre forjado en una empresa. ¿En qué empresa? Pues, en la mejor, en la más grande, es decir en Bunge y Born.



Fue el llamado "plan BB" y se encargó de ponerlo en práctica el vicepresidente ejecutivo, Miguel Roig, trocado inopinadamente en ministro de Economía. La fatalidad quiso que sólo durara días en esas funciones, pero lo reemplazó su sucesor en la empresa: Néstor Rapanelli.



Las cosas no fueron bien y el postrer ramalazo inflacionario de 1990 convirtió el plan BB en trasto viejo, pero con todo fue ése el primer atisbo del espectacular cambio económico registrado posteriormente.



La vida de cada uno

Jorge Born no renegó de su afinidad con el presidente Carlos Menem y cuando éste dejó traslucir que consideraba una política de olvido del pasado terrible se pronunció fervorosamente en favor de una amnistía amplia que abarcase a subversivos y a represores, a los comandantes y a quienes habían desencadenado el terror. De sobra tenía autoridad para hacerlo, nacida de su propio cautiverio.



Después, su amplitud de espíritu se extendió hasta la reconciliación con un montonero prominente -demasiado para el gusto de muchos-, Rodolfo Galimberti, su socio en Hard Comunication, aunque prudentemente se abstuvo de mostrarlo ayer ante las cámaras.



Cuando se difundió la noticia de esa increíble amistad surgieron, sí, dudas, reproches sordos, presunciones de inestabilidad emocional y hasta sospechas de connivencia.



Pero era su vida y hacía lo que quería con ella. Al fin y al cabo, las decisiones que envuelven sentimientos son siempre enigmáticas.



Fernando Sánchez Zinny









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lunes, 14 de octubre de 1996

JORGE BORN, GALIMBERTI Y EL SINDROME DE ESTOCOLMO??



http://www.elmundo.es/papel/hemeroteca/1996/10/14/mundo/172096.html


MUNDO



Reconciliación a la argentina
Un secuestrado y su secuestrador, socios millonarios 20 años después

JUAN IGNACIO IRIGARAY

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CORRESPONSAL

BUENOS AIRES.- Un poderoso empresario y su secuestrador se reencuentran 20 años después y terminan siendo colegas y socios en los negocios. Explicación: Argentina «is different».

El multimillonario se llama Jorge Born, tiene 62 años, y es uno de los dueños de la multinacional Bunge y Born, que factura 11.000 millones de dólares al año (casi billón y medio de pesetas) y colocó a su gerente como ministro de Economía de Argentina, en 1989.

Completa la singular pareja Rodolfo Galimberti, alias «El Tano» de 49 años. Fue el tercer jefe en importancia de Montoneros, grupo armado peronista (populista) de izquierdas de los años 70, que se convirtió en la guerrilla urbana más fuerte de Sudamérica.

Como los ricos de toda la vida, Born siempre guarda un discreto segundo plano. No le gusta figurar y protege su intimidad. En cambio, Galimberti quiere trepar y no disimula. Fanfarrón, hortera y de verbo fácil, se cree un elegido.

Ambos compartieron durante nueve meses una llamada «cárcel del pueblo», en la cual Montoneros tuvo cautivo al empresario. Allí quedaron preñados del «síndrome de Estocolmo», es decir el amor secuestrador-secuestrado o víctima-verdugo.

En 1974, un comando guerrillero raptó en Buenos Aires a los hermanos Juan y Jorge Born. En la acción fueron asesinados un gerente y un chófer del «holding». El par de hermanos terminó en el sótano de una casa «liberada» por la guerrilla.

Inmediatamente empezó a negociarse el rescate. Juan se enfermó y pronto fue liberado ante el riesgo de que muriera. El jefe de los guardias era Galimberti y siempre le advertía a Jorge: «Si usted no me obliga, no voy a tener necesidad de hacerlo», se refería, sutil, el hombre, a apretar o no el gatillo.

RESCATE.- El 20 de junio de 1975 el secuestrado volvió a su casa. Bunge y Born había pagado a los jefes montoneros un rescate de 60 millones de dólares (7.500 millones de pesetas) y 1,2 millones (125 millones de pesetas) más en alimentos repartidos por villas miseria (chabolas) de toda Argentina.

Montoneros, creada a instancias del tres veces presidente de Argentina, Juan Perón (1946-52, 1952-55 y 1974-75), invirtió entonces 5.600 millones de pesetas en Cuba, que prometió pagar intereses cada mes para solventar la lucha armada.

Pero las Fuerzas Armadas frustraron el sueño guerrillero de la revolución y el socialismo. En 1976 dieron un golpe militar y, terrorismo de Estado mediante, aniquilaron todo rastro de oposición política. Incluidos los 5.000 combatientes de Montoneros, que desaparecieron en el mar arrojados vivos desde aviones militares.

Convencido de que «soldado que huye sirve para otra guerra», Galimberti se había marchado antes a Francia con parte del dinero del secuestro, por supuesto. A Born tampoco le sentaban los aires marciales de los centuriones y optó por irse a Sao Paulo, la capital industrial de Brasil.

Pasaron los años y con el regreso del peronismo al poder, de la mano de Carlos Menem en 1989, Galimberti y Born volvieron a Buenos Aires. La común adhesión al menemismo neoliberal y neoconservador los sorprendió en la misma acera política.

Así pues, en un encuentro en el hotel Lancaster, del centro bonaerense, Galimberti manifestó arrepentimiento y pidió perdón. Born asintió sin dejar de sonreír. «Lo que obtuve de él -confesó luego el primero- fue una actitud generosa al concederme su perdón personal y cristiano».

Claro que, además de eso, Born también le concedió un trabajo. Al principio de asistente y hombre de relaciones públicas, para luego hacer algunos pinitos en temas de seguridad personal y como contacto con la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side).

Hombre de negocios al fin, Born utilizó a Galimberti en una estrategia de recuperar una parte de aquel fabuloso rescate de 60 millones de dólares. Según varios medios periodísticos no le fue mal y últimamente ha recuperado la cuarta parte de aquel tesoro perdido.

Alguna secreta complicidad une ahora a estos dos hombres, en una madeja de intriga, pasión y dinero. Algunos piensan que urden planes políticos para el posmenemismo. Ellos no dicen ni sí, ni no. Born calla, Galimberti irrita.

«Hago y compro cosas que antes no podía hacer ni tener -vocifera-, pero yo preferiría ser más pobre y vivir en un país más rico. ¿O se piensan que a mí me gusta andar con el Porsche y ver a chicos que se mueren de hambre?».

Pies de foto

EL SECUESTRADO.- Jorge Born tiene 62 años y es el dueño de una multinacional Argentina. Multimillonario discreto, ha sabido utilizar las habilidades de Galimberti para recuperar parte del rescate que pagó a Montoneros por su libertad.

EL SECUESTRADOR.- Rodolfo Galimberti, alias «El Tano», tiene 49 años y fue el «número tres» de Montoneros. Fanfarrón y «trepa», huyó de Argentina tras el golpe de Estado de 1976. Regresó 13 años más tarde y pidió perdón al millonario.