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martes, 2 de septiembre de 2008

JORGE BORN, GALIMBERTI, EL CORCHO, SUSANA Y EL PADRE GRASSI

http://criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=11038

El cura relacionó el escándalo del 0800 con las denuncias por abuso sexual

Para Grassi todo tiene que ver con todo

En su primer día de declaraciones, el religioso dijo que lo que le pasa hoy es obra de un complot encabezado por Susana Giménez, Corcho Rodríguez y Rodolfo Galimberti. En exclusiva, los puntos fuertes de su t


¿Desesperado?. El cura cargó contra Rodríguez y Galimberti y mezcló todo.

Julio César Grassi salió ayer a la puerta de los Tribunales de Morón y negó enfáticamente haber mencionado a Susana Giménez como cabeza de un complot que derivó en las denuncias por abuso sexual que hizo Telenoche Investiga. Pero fuentes judiciales presentes en la sala confirmaron a Crítica de la Argentina que la nombró por lo menos diez veces, que repasó el escándalo del 0800 que tuvo en 1998 con la diva de los teléfonos y con la empresa Hard Comunication –propiedad de Jorge Rodríguez, Rodolfo Galimberti y Jorge Born– y que concluyó su extenso monólogo con esta frase: “Éste es el origen de todo lo que me pasó a mí”.

Llevaba consigo el libro Galimberti, de Perón a Susana, de Montoneros a la CIA, biografía del ex jefe guerrillero escrita por los periodistas Roberto Caballero y Marcelo Larraquy, y dijo mucho más, pero conviene repasar la historia para desmenuzar la ensalada que hizo el cura en su primer día de testimonio.

En 1998, una abogada llamada Raquel Jaskelson descubrió que en su factura telefónica aparecían llamadas al número 0800 sin que ella las hubiera efectuado. Hizo la denuncia penal y a los pocos días se supo que el número correspondía a una línea abierta para un concurso en el programa de Susana y que los fondos recaudados por cada llamada, en gran porcentaje, debían ser destinados a la fundación Felices los Niños.

La investigación judicial determinó que existía un convenio entre Hard Comunication –que había ideado el concurso–, Telefe y Grassi. El contrato establecía que Felices los Niños recibiría, durante ocho meses, un mínimo de 20 mil pesos y, como saldo final, alrededor del 20 por ciento de lo recaudado por ese juego. Pero como llegó mucha menos plata de la que el cura había calculado, el religioso se quejó (durante un programa emitido el 18 de agosto de 1998, en el que Susana se despachó con la pregunta: “Pero, padre, ¿usted quiere construirse un Sheraton?”.) y el escándalo saltó primero a los medios y luego a la Justicia.

Ayer, durante su testimonial, el cura lo repasó en detalle y dijo que la denuncias por corrupción de menores que lo llevaron al banquillo guardan relación con este conflicto. Tras un extenso preámbulo sobre su vocación sacerdotal, contó que en 1997 le ofrecieron hacer un concurso en el programa de Susana. “Yo no estaba muy de acuerdo –expresó– pero quería ver cuánto quedaba para la fundación”. Agregó que entonces apareció con la propuesta concreta Jorge Rodríguez, pareja de la diva en ese momento, y que no firmó el contrato porque ellos querían darle un monto fijo que para él resultaba poco. Pero que finalmente llegaron a un acuerdo con Hard Comunication y que ese acuerdo no se respetó. Entonces, explicó, todo se puso denso: “Hubo una reunión muy caldeada con Rodríguez, a mí me quedó en la cabeza que tendrían que ser como 500 mil pesos para la fundación y comencé a reclamar”.

Que después supo que estaba Galimberti metido en el negocio, reveló, y que cuando conoció al ex montonero estaba también Jorge Born. “Era raro verlos asociados”, contó.

Grassi recordó el episodio del Sheraton y dijo que ese día, después del programa, Born lo increpó. "Me gritó como si fuera su hijo. Fue un momento muy duro. Y después todo pasó a la Justicia. Le digo al juez que me debían plata y entonces se abrió la investigación como estafa a la fundación. Eso enardeció a Galimberti y a Rodríguez", declaró el cura y narró que, a fines de 1998, Galimberti fue a verlo tres veces: “Me pidió llorando que no los meta presos, que lleguemos a un acuerdo”, dijo y confesó que tuvo miedo porque el ex guerrillero volvió a visitarlo pero con tono más firme.

“En el medio de todas estas cuestiones, surgieron los primeros anónimos contra mí y la fundación. Al principio fueron desestimados por todo el mundo, hasta que aparecieron personas con unas inclinaciones más negativas”, dijo el imputado. “Después, en 1999, sobreseen a Susana y procesan a los demás. Rodríguez me pidió que salga a decir que era una injusticia, pero yo no lo hice”. El cura siguió: “A fines del año 2000, me mandan a decir que salió un libro sobre Galimberti en el que me nombran. Yo no le di importancia, lo llamé a Raúl Portal y él compró el libro y marcó una parte que podría tener que ver con todo esto. A mí esta situación me desbordó. Y por otro lado, Farinello me había advertido que Galimberti se iba a vengar porque le dolía haber perdido el negocio del 0800”.

El acusado se tomó su tiempo para llegar al punto. “El primero de diciembre de 2000 me llama la recepcionista de la fundación refiriendo un llamado de la agencia de noticias DyN que me dice que hay unas denuncias muy graves contra mí en una fiscalía. Los anónimos dicen que maltrataban a los niños en la fundación (...). Al principio nadie las levantó, pero después pasó el resto”.

Grassi usó toda la tarde para contar esta historia. Aunque luego manifestó que la audiencia se demoró por culpa del tribunal, lo concreto es que todo se dilató debido a que los abogados del religioso pidieron que se retiren de la sala dos de los chicos que denunciaron haber sido abusados. Al final de la jornada, se confirmó que habrá veedores en el juicio. Y Grassi dijo: “Si vienen, que lo hagan como público, pero no para presionar”.

“Susana le pagó 700 mil dólares”

Consultado sobre los dichos de Grassi, Gustavo Yankelevich, en nombre de Susana Giménez, dijo a este diario: “El conflicto entre Susana Giménez y el cura se resolvió así: Susana, para terminar en paz, y aun sin estar obligada, puso de su bolsillo un cheque para la Fundación Felices los Niños de 700 mil dólares. Entonces, no se sostiene la idea de que ella pueda estar a la cabeza de un complot para perjudicar al sacerdote. Ese cheque debería figurar en algún registro contable y quiero que quede claro que no fue ni Hard Comunication, ni Jorge Rodríguez, ni Rodolfo Galimberti, ni nadie los que pusieron ese dinero. Esto Susana no lo dijo jamás porque nunca fue su intención publicitarlo, pero queremos decirlo ahora por primera vez para que quede claro cómo fueron las cosas”.

Galimberti y su idea del sacerdote

–¿Ustedes creen que yo, que luché armas en mano contra la pobreza, con la historia que tengo detrás, puedo dedicarme a estafar a los mocosos del padre Grassi? Ésta es una infamia que inventó Clarín. Es parte de la guerra electrónica, señores.

Luego, le dijo a (Jorge) Born: "Ésta va a ser una guerra larga, Jorge".

Y Born respondió: "Ya lo creo, Rodolfo, ya lo creo".

miércoles, 19 de agosto de 1998

JORGE BORN, EL PADRE GRASSI Y LAS DONACIONES

http://www.causagrassi.org/info.php/id/305

JORGE BORN Y EL PADRE GRASSI RESPONDIERON EN "HOLA SUSANA" SOBRE EL CASO DE LAS DONACIONES


Cómo tapar el escándalo con un gran show

El empresario Jorge Born apareció ayer en persona con Susana Giménez para decir que son calumnias las acusaciones de una estafa con las llamadas. Pero Grassi asegura que le deben plata.

Honor: "Se dijeron calumnias, se jugó con mi honor y con el de mis socios", aseguró Jorge Born al explicar por qué se presentaba en el programa.


Por Carlos Rodríguez
"Las falsedades y las calumnias hay que aclararlas." En un hecho por demás inusual, el empresario Jorge Born en persona, como presidente de la firma Hard Comunication, apareció en vivo en el programa de Susana Giménez. Lo hizo para calificar de "calumnia" un fallo judicial, difundido por la prensa, que sugiere que la firma repartió "sólo migajas de un total sumamente abundante" de dinero que se habría recaudado en el ciclo que se emite por Telefé con la excusa de ayudar a la Fundación Felices los Niños, presidida por el padre Julio Grassi. El cura también fue entrevistado por la diva pero nunca se cruzó, en cámara, con Born. Grassi, quien dijo a Página/12 que recibió "400.000 pesos del millón cuatrocientos mil" pesos que esperaba cobrar por participar en el concurso "Su Llamado". Durante la emisión dijo que no se sentía "estafado" porque "todavía no cobramos todo lo que teníamos que cobrar", dando a entender que la demanda sigue a pesar de algunos gestos de cortesía que deslizó durante el reportaje, desligando del problema a Susana Giménez y a su novio Jorge Rodríguez.
La entrevista con Grassi fue la primera de la emisión de anoche del programa, que se abrió con una Susana Giménez "horrorizada" todavía por el "loquero" que la recibió ayer en Ezeiza. A su regreso al país, procedente de Miami, decenas de periodistas la siguieron por todo el aeropuerto intentando, en vano, que hablara del escándalo que la envuelve junto con su novio, miembro del staff de Hard Comunication. Amable pero sin excesos, Giménez le preguntó a Grassi el motivo de "su disconformidad" y le presentó sus quejas por "el escándalo que armó al acudir a los medios que ahora nos están acosando".
"A mí no me acosan, me preguntan", aclaró Grassi, para luego refirmar que él esperaba "una suma mucho mayor" que la que recibió hasta ahora. En el segundo bloque del programa, cuando apareció Born acompañado por el director de comunicaciones de la empresa, Roberto Engels, el mítico empresario aseguró que a Grassi le pagaron "400.000 pesos cuando debíamos pagarle solamente 190.000, de manera que es mucho más de lo que en realidad le correspondía", aunque jamás explicó de dónde surge esa cifra.
Tanto Born como Grassi, siempre por separado, coincidieron en que el contrato, firmado en setiembre del año pasado, establecía que a la fundación le correspondía el 7 por ciento del total de lo recaudado por las llamadas que los teleespectadores hicieron durante varios meses al número telefónico 0939 1-2222. Por tratarse de un concurso con fines benéficos, esas llamadas se cobran a razón de tres pesos cada una, en lugar de los 45 centavos habituales. El padre Grassi, según datos que le habrían sido aportados previamente por voceros de Hard Comunication, suponía una recaudación total de 20 millones de pesos, por la acumulación de llamadas desde setiembre de 1997 hasta mayo pasado.
Por eso esperaba 1.400.000 pesos, no los 400.000 que recibió y mucho menos los 190.000 de los que habló Born en el programa de ayer. El presidente de Hard en ningún momento precisó cuál fue el monto recaudado, de manera que es imposible determinar cuál es la suma que corresponde. Born aseguró que mañana (por hoy) "todos los números (se refería a la recaudación y a los montos que se pagaron en premios, publicidad, etc.) van a aparecer publicados en los diarios", supuestamente a través de una solicitada. Anoche fue imposible entablar un diálogo telefónico con los representantes legales de la firma, cuyos celulares estaban apagados, para recibir información de esas cifras.
Engels dijo que desde setiembre del año pasado se han pagado "más de 6.200.000 pesos en premios" y descalificó cualquier intento de estafa por medio de lo que calificó como "una forma de colecta moderna", a través de los concursos telefónicos. Grassi, cuyas conversaciones fueron sobre todo con Rodríguez y con Engels, dijo que todavía esperaba más dinero "ya que me dijeron que todavía no se hizo el recuento total de lo recaudado".
Durante su charla con Susana Giménez se advirtió un gran esfuerzo, de ambos, por guardar las formas. "Yo quiero decir que usted no tiene nada que ver con esto y quiero decirle a los hijos de Jorge Rodríguez que su padre no es un estafador", dijo el padre Grassi, a quien se notaba nervioso. Previamente, la diva había dicho que el concurso que sale al aire en su programa "surge de un acuerdo entre Telefé y la firma Hard Comunication", cuyo staff está integrado también por el ex jefe montonero Rodolfo Galimberti. "Todos saben que yo no tengo nada que ver, mi relación contractual es con Telefé", insistió varias veces la Giménez para lavar su imagen ante el público que sigue su programa.
Con ironía, la conductora trató de poner en aprietos al padre Grassi. Cuando el sacerdote comentó que necesitaba la plata para construir un hogar para niños, Giménez le preguntó sarcástica: "¿Pero que quiere hacer, otro Sheraton?". El comentario surgió luego de que Grassi admitiera que ya había invertido buena parte de los 400.000 pesos recibidos y que necesitaba "otros 600.000 pesos" para concluir las obras.
Jorge Born, a su turno, admitió que nunca va "a ningún lado" (en realidad se refería sólo a los medios de comunicación), pero que esta vez se vio obligado porque "se dijeron calumnias, se jugó con mi honor y con el de mis socios". El juez Fernando Cubas investiga una posible "estafa a la fe pública" y una eventual evasión de impuestos por parte de la empresa involucrada en la causa.